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Con una geografía larga, angosta y desierta,
el contraste entre el azul turquesa del mar
y el ecosistema único de desierto viviente
hace de la Península de la Baja California
una de las últimas fronteras para los
verdaderos amantes de la naturaleza. |
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Plantas y animales endémicos fueron testigos
durante milenios del aislamiento de esta tierra
inhóspita, habitada solamente por tribus
nómadas que dejaron solamente algunas
pinturas rupestres a su paso antes de desaparecer.
El origen de esas pinturas rupestres es aún
desconocido, pero están consideradas
como patrimonio de la humanidad. |
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Un
desierto viviente, duro y difícil |
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Más
tarde, también tribus nómadas conocidas
como Guaycuras, Cochimíes y Pericúes,
rondaron las costas en búsqueda de alimento
y refugio, pero encaminadas a s extinción al
final del siglo XVIII. |
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